CIENCIA CON CIENCIA BONIFACIO JUAN ZEPAHUA CARBAJAL
En la actualidad la industria de la
salud y de la ciencia ha avanzado en la investigación, aunque cabe señalar que
algunos de los progresos científicos, sobrepasan las concepciones morales de la
humanidad, es por ello, Con la pública autorización del Ministro de Sanidad al
Centro de Investigaciones Príncipe Felipe de Valencia, en España, el cual permite por primera vez la clonación de
embriones humanos, con fines terapéuticos. En realidad, hablando con precisión,
deberíamos matizar diciendo que se trataría de una clonación con fines
experimentales, aunque con expectativas terapéuticas, que amenazan a la
dignidad humana.
1.
EN CONTRA DE
LA TENDENCIA CIENTÍFICA
Es preciso señalar que todos aquellos
que siguen de cerca las apasionantes noticias sobre los avances en la ciencia
Biomédica, han podido conocer que en la comunidad científica internacional, se
ha producido un giro definitivo en la investigación de la Terapia Regenerativa.
Las células madre embrionarias han sido totalmente abandonadas en las terapias
clínicas, después de haber sido sustituidas por las células madre adultas, las
cuales se pueden obtener mediante diversos procedimientos, sin necesidad de
sacrificar embriones humanos.
Al margen de consideraciones morales,
es un hecho constatado que las células madre embrionarias han resultado ser
incontrolables, hasta el punto de desarrollar tumores en los organismos en los
que son implantadas. Baste el dato de que de los más de setecientos protocolos
de investigación clínica con células madre que se desarrollan en este momento
en todo el mundo, ninguno de ellos se está realizando con células madre
embrionarias, sino con adultas. En efecto, se ha comprobado que aunque estas
últimas tienen menos plasticidad y versatilidad, sin embargo, son más
controlables. La conclusión que cabe extraer es bastante clara: Una vez más, el
lenguaje de la naturaleza vuelve a converger con los argumentos morales.
Afortunadamente, en el caso presente, lo que se opone al bien moral, ha
resultado inviable.
Quedaba otra cuestión: aunque las
células madre embrionarias no tienen valor terapéutico, sin embargo, son un
material biológico precioso para la investigación. Los científicos pueden
extraer de esas experimentaciones la información necesaria para que la terapia
con células madre adultas resulte más exitosa. ¿Cómo resolver este grave
problema moral? ¿Es lícito sacrificar embriones para la experimentación?
Afortunadamente, también aquí la
comunidad científica ha dado un paso de gigante: El científico japonés Shinya
Yamanaka ha conseguido “rejuvenecer” células adultas, obteniendo la misma
utilidad práctica de cara a la experimentación, y sin necesidad de sacrificar embrión
humano alguno. Por este novedoso método, la comunidad científica ha accedido al
material biológico experimental que necesitaba, con múltiples ventajas: resulta
mucho más fácil de obtener, más económico y, por supuesto, es ético.
El propio “padre” de la técnica de
clonación, Ian Wilmut, creador de la oveja Dolly, anunció a finales del año
pasado que abandonaba la clonación, en favor de esta nueva técnica de
“reprogramación” o “rejuvenecimiento” de las células adultas. A pesar de haber
obtenido el permiso para iniciar el mismo proceso con seres humanos, ha
renunciado al intento, tras reconocer que los avances científicos van en otra
dirección.
2. EN CONTRA DE LA ÉTICA
Como explicábamos anteriormente, en
el caso presente, los avances científicos en el campo de la medicina
regenerativa, están confluyendo con la ética. Ciertamente, cuando lo “ético”
coincide con lo “práctico”, se facilitan mucho las cosas. Pero no nos
engañemos, no siempre es así. No cabe duda de que la bomba de hidrógeno,
cincuenta veces más poderosa que la lanzada sobre Hiroshima, es un gran avance
técnico. Incluso, podría llegar a ser práctica para concluir una guerra, como
fue el caso de la bomba atómica en Japón. Pero, ciertamente, su producción y su
utilización es inmoral.
Imaginemos por un instante que, a
diferencia del estado actual de las cosas, las células madre embrionarias
obtenidas por la clonación, fuesen los medios más prácticos para el avance de
la medicina regenerativa. ¿Cuál sería la postura razonable y acorde con la dignidad
del ser humano?
Hay un principio moral básico, cuya
violación necesariamente ha de tener consecuencias gravísimas: “el fin no
justifica los medios”. Aplicado a nuestro caso concreto: Un ser humano nunca
puede ser manipulado para un fin que no sea su propio bien. Esto incluye
también al ser humano en su fase embrionaria. El valor de la vida humana hace
ilegítimo un uso meramente instrumental de nuestros semejantes. Por ello, este
proyecto de clonación humana aprobado por el Gobierno Español, al igual que la
Ley de Investigación Biomédica de marzo de 2007, es gravemente inmoral.
El hombre no puede ser utilizado
nunca como un «medio desechable» para conseguir un objetivo, por muy
maravilloso que éste pueda presentarse. Fabricar seres humanos como material
genético para nuestra curación, es reducir al hombre a la condición de objeto.
El ser humano pasa de ser el «paciente» a convertirse en un simple
«medicamento».
Más aún, por ese
camino estaríamos realizando una auténtica discriminación entre los seres humanos,
según la medida de los tiempos de su desarrollo. Un embrión valdría menos que
un feto, y un feto menos que un niño, y un niño menos que un adulto, y un
adulto más que un anciano. Estaríamos trastocando el principio moral básico, de
la necesidad de respetar y defender con el máximo empeño a los que no son
capaces de reivindicar y defender su intrínseca dignidad. Definitivamente, una
ciencia al servicio del hombre está llamada a avanzar en sintonía con los
principios morales. ¡Ciencia con conciencia!
